DELFINES
EN CAUTIVERIO Y SU CAPTURA
Los delfines han evolucionado a lo largo de millones de años,
adaptándose perfectamente a la vida en el océano. Son conscientes y demuestran
un sentido emocional muy desarrollado. Hay que imaginarse el pánico que deben
experimentar al ser arrancados para siempre del mar, separados de su mundo
oceánico, de su habilidad de nadar libremente y de su familia.
La palabra "captura" se maquilla en los centros que los utilizan para
espectáculos circenses. Así, cuando se refieren a la captura de delfines, la
industria de la cautividad utiliza un cambio de lenguaje engañoso: Ejemplos: En
el centro de Investigación de Delfines en Florida, EE.UU., los delfines se
"recogen". En Sea World Inc, EE.UU. los delfines se
"adquieren".
La verdad es que la captura de delfines es un
procedimiento violento.
Se persiguen grupos de delfines bottlenose
("nariz de botella")
hasta lograr su agotamiento. Son rodeados
con una red y arrastrados al barco donde el grupo de captura escoge entre el
aterrorizado grupo los especímenes que desean. Los más afortunados son lanzados
por la borda y devueltos al mar. Los que resultan seleccionados ya no volverán
jamás a ver su océano ni a su grupo.
En algunos casos se separan las hembras de sus
crías, a pesar del hecho que un delfín bottlenose protege y se queda con la
cría, normalmente, hasta los 5 años. Durante este tiempo, forman una relación
caracterizada por un profundo cariño. La separación violenta y permanente es
una experiencia traumática tanto para la madre como para la cría.
"Con marea alta, las marsopas (delfines
bottlenose del Atlántico) se desplazan a los riachuelos estrechos y canales de
los ríos. El grupo de captura de Marineland aprendió a buscar grupos de
marsopas comiendo en las partes altas de estos riachuelos. Cuando encontraban
uno, ponían una red de lado a lado, cortando así el único camino de salida. Se
inducían a las marsopas a la estampida hacia las enormes redes de captura,
comprimiendo el espacio que ocupaban o golpeando el agua con remos. Una vez atrapados
en la red, se tenían que llevar al barco rápidamente antes de que se
ahogaran".
Para capturar especies pelágicas de delfines
(como el delfín manchado y el delfín común) la técnica es:
"El equipo de recogida se aprovecha de su
costumbre de nadar en la proa de los barcos. El aparato de captura consiste en
"atrapa colas" similar a unas pinzas enormes en la punta de una larga
percha. Una cuerda va sujeta a las pinzas, que llevan unos muelles, y cuando se
lanza hacia los delfines se cierra la cuerda alrededor de la cola y justo
delante de la aleta. Esto causa rasguños y erosiones en la piel debido a la
cuerda". Después se inventó el "atrapa cabezas”, aparato que captura
a los delfines por la cabeza en vez de la cola, convirtiéndose en el sistema de
captura estándar para pequeños cetáceos pelágicos, al menos en los EE.UU. No es
sorprendente que algunos delfines mueran de shock durante la captura.
Desde que se introdujo la Ley de Protección de
los Animales Marinos en EE.UU. en 1972, todas las cifras de capturas de
mamíferos marinos y la posterior disposición de los animales capturados se
encuentran en el Informe de Inventario de Mamíferos Marinos (MMIR). Que se
puede obtener a través de la Ley de Libertad de Información y que sustancia los
daños ocasionados a delfines por la industria de la cautividad.
ENTRENAMIENTO
Los espectáculos y actuaciones de delfines cautivos se consiguen mediante un
método de entrenamiento controlado. Se basa en su total dependencia del
entrenador para satisfacer su hambre y necesidad de comer.
La industria de la cautividad dice que los
delfines cautivos saltan a través de los aros y juegan a basket porque les.
Delfinarios y entrenadores dicen que los delfines demuestran con sus magníficas
actuaciones, sin dejar que nadie lo dude, que están disfrutando y pasándoselo
bien.
El engaño de que un delfín de actuación es feliz
viene dado por la parafernalia con que se intenta presentarlo: un escenario
brillante y teatral, el agua incitantemente azul de los tanques, la música
sonando, y los delfines permanentemente sonrientes saltando aros, jugando a
basket y llevando a sus sonrientes entrenadores a sus espaldas mientras nadan
velozmente. Estas actividades no son, lógicamente, parte del comportamiento
natural de estos animales salvajes.
Para conseguir que los delfines lleven a cabo
estos trucos circenses estúpidos, el entrenador debe conseguir un control total
sobre ellos. Esto se consigue aprovechándose del apuro en que se encuentran los
delfines cautivos sin ningún otro recurso. Dependen, única y exclusivamente, de
los cuidadores quienes les alimentan. Una vez los delfines hambrientos se han
rendido hasta comer pescado muerto, el entrenador les enseña que solamente
cuando llevan a cabo el comportamiento y el guión deseados (así como saludar a
la audiencia o andar con la cola) reciben como recompensa: pescado. Así es como
se fuerzan los comportamientos anormales a los delfines.
Es conocido que el entrenador sopla un silbato a intervalos. Esta es la
señal inmediata de que el delfín ha llevado a cabo el truco tal como deseaba y,
a continuación, se le recompensa con un pescado. Cuando el delfín no lleva a
cabo el truco a satisfacción del entrenador no se sopla el pito ni se le da
comida.
La industria del cautiverio llama a este
procedimiento de entrenamiento "recompensa positiva”. Desde el punto de
vista del delfín, es privación de alimento, o pasar hambre. Los entrenadores
insisten en decir que su relación con los delfines se basa en la cooperación y
la comprensión mutua. Dicen: "la comunicación funciona, de hecho nos
entendemos mutuamente". Esconden que el control de comida/comunicación es
esencial para el espectáculo.
Cuando los delfines "caminan" sobre sus
colas o "juegan" a basket, los espectadores lo interpretan como juego
y diversión. Cuando los delfines: "besan" a los entrenadores,
aplauden o mueven las cabezas en afirmación cuando les preguntan algo, esto
añade carácter humano a los animales dejando a los espectadores con la falsa
impresión de que, en efecto, existe un idioma común entre los entrenadores y
los delfines.
Para los delfines, estos comportamientos no
significan nada más que la única manera de conseguir comida. Sin duda, mantener
a los delfines un poco hambrientos les induce a seguir actuando. Los
entrenadores dicen que los delfines "aprenden muy rápidamente". Lo
que quieren decir es que quien tenga el cubo de la comida tiene un poder
tremendo sobre los delfines. Un delfín hambriento haría cualquier cosa por
alimentarse. Un entrenador decía: "si los delfines no tienen hambre, ya te
puedes olvidar de hacerles saltar".

EL ESPECTÁCULO
El espectáculo de delfines, representa una forma
de educación, pero es una forma de educación mala, ya que muestra a millones de
personas que abusar de la naturaleza está jústificado. Para justificar la
captura y reclusión de delfines, la industria del cautiverio dicen que los
espectáculos con delfines son educativos. Así, cuando suena la música disco a
tope y los delfines caminan sobre sus colas, juegan a basket o llevan a sus
entrenadores en sus espaldas, representa que los espectadores se familiarizan
con la verdadera naturaleza de los delfines y, en base a esto, se incentivan a
contribuir en la protección de los delfines en estado salvaje.
¿Cómo pueden los espectadores aprender acerca de
la verdadera naturaleza de estos animales cuando son entrenados en
comportamientos antinaturales, trucos circenses que estos delfines, que fueron
salvajes una vez buscando en los océanos su comida, estén actuando por la
recompensa de pescado muerto?
¿Cómo pueden percatarse los espectadores de la
importancia que tiene preservar los delfines en la naturaleza cuando los que
están viendo fueron robados de la naturaleza o nacidos en cautividad sin que
hayan visto jamás el océano?
Algunos delfines cautivos han estado toda su vida
en un pequeño tanque de cemento. Creen que el techo es el cielo y nunca han
experimentado los elementos más simples de la naturaleza: los ritmos del mar,
el sol, la lluvia. Nunca han podido nadar en línea recta todo lo que quisieran,
nunca aprenderán a usar su velocidad, inteligencia y sentidos para cazar peces
vivos.
Son monstruos creados para nuestra diversión y,
mostrarlos de esta forma, no tiene ningún valor social ni educativo. Durante un
espectáculo el entrenador puede decir "esta es la aleta dorsal, esta es la
pectoral...”. Estas descripciones superficiales de la fisiología de un delfín
no justifican el llamar a estos espectáculos como educativos. No hablan de como
se capturaron los delfines, se separaron de sus madres y sus manadas, tampoco
describen la naturaleza social de estos animales, su estructura de grupo
organizado, sus sentidos altamente desarrollados que se convierten en inútiles
en un tanque de cemento. Esta información no se facilita a la audiencia ya que
daría a conocer que los delfines no son para estar cautivos, destruyendo el
principal objetivo de esta industria que es, simple y llanamente, lograr el
máximo beneficio económico posible.
La industria del cautiverio defiende su posición
de que está bien capturar delfines bottlenose ya que no están en peligro de
extinción. Esta es la visión utilitaria de la naturaleza y de sus habitantes
que ha llevado a la destrucción de la vida salvaje en todo el planeta. El
contenido teatral de los espectáculos con delfines entra en contradicción con
el espíritu de conservación de los animales salvajes ya que se valora el
dominio humano sobre la naturaleza, dejando al público con la idea de que
convertir animales salvajes en payasos de circo está bien.
Es importante
destacar que la industria del cautiverio usa el hecho de que los delfines
bottlenose no están en peligro de extinción para justificar que no hay porqué
devolverlos a su hábitat natural. Dicen que, además, los delfines cautivos
estarán mejor en cautiverio para el resto de sus vidas ya que han perdido sus
habilidades de supervivencia naturales y ya no saben cómo vivir en el océano.
Esto representa otra doble estándar de esta industria: ya que aunque el
cautiverio ha destruido permanentemente la habilidad de los delfines de
sobrevivir en la naturaleza y los ha hecho dependientes de sus propietarios
para sobrevivir, aún son suficientemente salvajes para educar al público de su
verdadera naturaleza
Desde que se abrió el primer espectáculo de
delfines en St. Augustine, Florida en 1938, se han capturado cientos de
delfines de su estado salvaje y se han entrenado para llevar a cabo estúpidos
trucos circenses. Cuando mueren, la industria del cautiverio simplemente
captura más.

ESTADÍSTICAS
Ha habido mucho debate acerca de la longevidad de delfines cautivos en
comparación con otros en estado salvaje. Cuando se estudian los datos de la
industria del cautiverio -del Informe de Inventario de Mamíferos Marinos (MMIR)-
es evidente que la mortalidad de delfines cautivos es muy alta y las causas de
la muerte preocupantes.
Delfines cautivos han muerto de shock durante su
captura. Han muerto durante el transporte. Algunos han muerto ahogados, otros
debido a golpearse contra las paredes de sus tanques. Muchos han muerto de
enfermedades relacionadas con el estrés. Además, se debe tener presente que
estos datos sean facilitados por la misma industria del cautiverio. Creemos que
esta información es incompleta y confusa.
El Dolphin Project hace tiempo tomó la política
de en vez de discutir acerca de la longevidad de delfines en cautiverio: no se
trata de la cantidad de vida de los delfines sino de la calidad de vida, no se
trata de ciencia, sino de ética.
LIBERTAD vs. CAUTIVERIO
Aunque hayan varias especies de delfines y
ballenas en cautiverio, la mayoría son delfines bottlenose (Tursiops truncatus)
y se les puede aplicar la mayoría de las siguientes comparaciones:
1. LIBERTAD: los delfines disfrutan de la
habilidad de moverse libremente. Sus cuerpos aerodinámicos y su piel suave les
permite alcanzar grandes velocidades en el agua. Están siempre en movimiento,
nadando hasta 40 millas al día. Gastan sólo un 10 al 20% de su tiempo en la
superficie. Pueden aguantar la respiración hasta 20 minutos y bucear a
profundidades de más de 1.640 pies (500 metros).
CAUTIVERIO: los delfines están limitados al
tamaño de sus tanques y jaulas. Sólo pueden nadar unos cuantos pies hasta que
la pared les para. Los delfines en cautiverio -especialmente los que están en
tanques- pasan mucho tiempo nadando en pequeños círculos o simplemente flotando
quietos en la superficie del agua.
2. LIBERTAD: la mayoría de los delfines pasan su
vida en compañía de otros de su especie, viviendo en manadas altamente
organizadas. Algunos grupos lo forman hembras y sus crías, otros de jóvenes
machos que al llegar a la madurez dejan el grupo de su madre para formar el
suyo propio. Los delfines son animales muy inteligentes y sociales. Pertenecer
a un grupo es muy importante para ellos ya que es donde encuentran seguridad,
amor y compañía. Los lazos sociales con el grupo pueden durar muchos años.
CAUTIVERIO: los delfines son separados de su
grupo para siempre. Durante la captura, los lazos sociales que los delfines han
cuidado y disfrutado durante años se destruyen drásticamente. Hay distintos
métodos de captura para distintas razas de delfines. Los delfines bottlenose
normalmente se capturan con redes antes de ser izados al barco. Este
procedimiento es extremadamente violento, no tan sólo para el delfín capturado,
también para el grupo que sufre la pérdida, repentina y permanente, de un
miembro.
3. LIBERTAD: la relación más íntima en la comunidad
de delfines es la que hay entre una hembra y su cría. Ambos nadan muy juntos,
compartiendo una relación caracterizada por un profundo afecto. Un delfín
bottlenose joven permanecerá con su madre hasta los 5 años.
CAUTIVERIO: se pueden encontrar delfines
capturados muy jóvenes. Jamás volverán a ver a sus madres.
4. LIBERTAD: los delfines viven en agua salada.
CAUTIVERIO: están en tanques con agua del mar
tratada química y artificialmente.
5. LIBERTAD: los delfines utilizan su propio
sonar para detectar peces, arrecifes de coral, predadores y otros delfines. Los
delfines se orientan por el sonido y continuamente "escanean" sus
alrededores con sonidos. El uso de este sentido en los delfines es tan
importante como la vista en los humanos.
CAUTIVERIO: el uso del "sonar" está
limitado. No pueden usarlo para cazar peces vivos, ya que se les alimenta con
recompensas de pescado muerto. Tampoco lo pueden usar en explorar el mundo
submarino, ya que no hay mucho que explotar en un tanque pelado de cemento. Privar
a los delfines de usar su sentido sensorial tan altamente desarrollado es uno
de los aspectos más dañinos del cautiverio. Es como forzar a una persona a ir
con los ojos tapados para el resto de sus vidas.
6. LIBERTAD: los delfines pasan muchas horas cooperando
en perseguir y cazar peces en mutua colaboración. Los delfines han desarrollado
varias maneras sofisticadas de buscar alimento. Esta búsqueda de alimento no
solamente satisface su apetito: perseguir y cazar presas vivas les permite
hacer uso de sus habilidades naturales, o sea su velocidad, inteligencia, uso
del sonar y habilidad para comunicarse y cooperar.
CAUTIVERIO: las dos primeras cosas que debe
aprender un delfín son a comer pescado muerto y aceptar a comer de la mano de
alguien. Nunca jamás experimentarán la emoción la perseguir y cazar presas
vivas.
7. LIBERTAD: la madre de un delfín joven le
enseña todas las habilidades necesarias para vivir en el océano: cómo usar y
evitar predadores, donde buscar alimento, como perseguir y cazar peces. Todo lo
que sabe un delfín es comportamiento aprendido. Los delfines jóvenes aprenden a
bucear, saltar, moverse entre las olas y comunicar a través de la observación y
la mímica de los comportamientos de otros delfines en el grupo.
CAUTIVERIO: los delfines son adiestrados por
entrenadores para llevar a cabo varios trucos circenses. Dependen completamente
de sus entrenadores para comer. Esto permite al entrenador obtener su
dependencia. El entrenamiento tiene un efecto muy dañino en los delfines. Mientras
aprenden a realizar comportamientos artificiales como dar golpes a una pelota
con el morro o saltar por aros, olvidan gradualmente sus comportamientos
naturales.
8. LIBERTAD: los delfines viven en un ambiente
oceánico inmenso. Aquí disfrutan de los ritmos naturales del mar, las mareas y
las corrientes. Durante el día oyen muchos sonidos diferentes característicos
del mundo oceánico, como las olas rompiendo contra la costa y los sonidos y
silbidos de otros miembros del grupo. Los ritmos de la naturaleza y la variedad
de sonidos del océano son aspectos esenciales en la vida de un delfín.
CAUTIVERIO: hay delfines en: parques de
atracciones, espectáculos móviles, centros comerciales, etc. Hasta en casinos
en Las Vegas y en discotecas en Suiza. En EE.UU., Canadá y muchos países
europeos, algunos delfines están limitados a pequeños tanques dentro de
edificios. Jamás experimentaran los elementos más básicos de la naturaleza, la
luz del sol, la lluvia, peces vivos y agua de mar. El único sonido que oirán
serán los extraños y excesivos ruidos de generadores, bombas de agua, música
disco, entrenadores gritando y audiencias aplaudiendo.
Algunos delfines están en jaulas marinas en
atracciones a lo largo de la costa. Están un poco mejor que aquellos en
tanques, ya que, al menos, tienen agua del mar. Pero están privados de moverse
en libertad. Teniendo que hacer varios shows al día, están limitados a un
espacio de agua muy pequeño, lejos de sus manadas y sin ningún sitio a donde ir
y nada que explorar.
¿QUÉ HACER?
Como cualquier otro negocio, la explotación, el
comercio y la esclavitud de los delfines se basa en la ley de la oferta y la
demanda. En consecuencia mientras exista una audiencia que pague por ver estos
espectáculos circenses los delfines continuarán siendo capturados de la
naturaleza y los programas de cría se intensificarán. Acabar con estas formas
de explotación de delfines, es fácil: