CANTO A LA BALLENA AZUL
que sobrepasó con creces
al dinosaurio mayor,
logró, con magia
imposible, de un infinito candor,
robarle el azul al cielo y
eternizarlo en el mar.
Con aerodinámico encanto,
que raya en la perfección,
dibujas velocidades cual
poemas sin final,
que quienes contigo
habitan nunca podrán alcanzar
pero que entonan felices,
como sublime canción.
Tus sanguíneos torrentes,
que un hombre podría surcar,
desembocan orgullosos en
tu inmenso corazón,
en donde cada latido es
una noble explosión
que añoramos los humanos
para, de amor, explotar.
Tus cantos, que son
misterio para el humano entender,
cabalgan en pentagramas
con notas de eternas olas
que llegan hasta las
hembras, cuando están tristes y solas,
como un cortejo del macho
para la prole extender.
Es creencia que, en
animales, alma no debe haber,
pero de este dictamen tú
debes ser la excepción,
pues para ser tan hermosa
y sublime una canción
el ser que la crea y canta
un alma debe tener.
La ciencia, tan
prepotente, sabe muy poco de ti;
no conoce, por ejemplo,
tus rutas de emigración
y, aunque te espía
indolente, no ha entendido tu canción.
Tu misteriosa aureola es
un encanto sin fin.
Frente de Liberación Animal,
Argentina.
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