Seducen con ramos de algas a las hembras,
acunan a sus crías
Los delfines acaban de quitar el segundo
puesto en inteligencia a los chimpancés
Regalan ramos de algas cuando
cortejan a una hembra, tienen amigos para siempre, y son capaces de aprender
otros lenguajes. Es el lado más humano de los delfines, cuya especie mular ya
ha sobrepasado al chimpancé como segundo animal más inteligente, todo lo cual
se muestra en un asombroso documental realizado por la BBC que se estrenará en
enero.
Él le presenta el ramo, que ella
recoge, coqueta. Ríe ante alguna ocurrencia de su pretendiente, parte de un
cortejo que acaba con final feliz. «Nos vemos, te silbo», es posible que se
digan al despedirse, o «ya nos encontraremos nadando por aquí». Y es que la
escena descrita tiene lugar entre dos delfines de la especie mular, cuyo
comportamiento, afirman los científicos, además de dejarles todavía hoy
pasmados, corrobora que están mucho más cerca de los humanos de lo que cabría
pensar.
Aunque algunos investigadores
restan importancia a este hecho, su cerebro es el segundo más grande de las
especies de nuestro planeta después del nuestro, en términos relativos al resto
del cuerpo. Han desplazado al chimpancé, que puede alcanzar la capacidad
cognitiva de un niño de tres años, a la tercera posición en términos de
inteligencia animal. Se ha demostrado que comprenden el lenguaje, y es posible
comunicarse con ellos a través de silbidos o símbolos. Más aún, algunos
individuos en cautividad han aprendido a responder sí o no a preguntas básicas
con un 75% de acierto, se reconocen a sí mismos en el espejo, y lo utilizan
para inspeccionar su cuerpo.
Estos y otros aspectos han sido
recogidos en un asombroso documental que se estrenó el pasado 2 de enero en la
BBC. Lo ha realizado la propia televisión británica frente a la costa de
Mozambique, con la ayuda de 13 cámaras controladas en remoto y camufladas como
tortugas, calamares, o atunes. Si la estrategia ha colado entre los delfines, o
también comparten con nosotros el arte de fingir, es otra cuestión.
Seductores natos.
Las flores como táctica de seducción no son
una exclusiva humana. Lori Marino, neurocientífica de la Universidad de Emory
(Atlanta, EEUU) y experta en el comportamiento de los delfines, ha constatado
que antes de iniciar el cortejo los machos pasan horas buscando el trozo de
alga más frondoso que ofrecer a su pretendida. Previamente a su entrega,
realizan una serie de malabares pasándoselo entre la nariz, las aletas y la
cola. Si a la hembra le convence, acepta el ramo, y comienzan los preliminares
de hasta una hora para un acto sexual de segundos. La brevedad no extraña, pues
conquistan a varias hembras en un mismo día. Son, junto a humanos y chimpancés,
una de las pocas especies que practica sexo con otra finalidad que la
reproductiva.
Madres amantísimas.
El embarazo de un delfín dura un año, y el
parto varias horas. Las crías nacen con la aleta dorsal plegada y de cola. En
cuanto la madre rompe el cordón, se dirigen a la superficie donde el recién
nacido respirará por primera vez. Las progenitoras acunan y acarician a sus
crías como lo hacen las de nuestra especie, y son especialmente protectoras y
dominantes durante los dos años que aquellas tardan en emanciparse. Los
pequeños aprenden por imitación, replicando los movimientos de la madre y los
sonidos que ésta emite. Esto, opina Marino, demuestra que son animales
culturales, capaces de transmitir comportamientos de unos a otros. Asímismo, la
progenitora enseña a detectar posibles presas ocultas bajo la arena del fondo
marino y a aturdirlas emitiendo sonidos de alta frecuencia.
Amigos para siempre.
Machos y hembras pasan la mayor parte de su
vida separados, viviendo en grupos de aproximadamente 30 individuos del mismo
sexo. En ellos se traban amistades que duran para siempre; de hecho, la mayoría
de los delfines tienen un mejor amigo que le apoya en momentos de peligro,
cuando está dando a luz, y hace las veces de padrino o madrina de sus crías.
Estudios de la Universidad de Chicago han comprobado asímismo que pueden
recordar a antiguos compañeros de grupo y sus silbidos característicos incluso
tras dos décadas sin haberse visto. Cuando son jóvenes, los delfines se mueven
juntos como cualquier grupo de adolescentes, retándose, armando jaleo y
rondando a las hembras. A medida que se hacen adultos -20 años- a menudo
abandonan el grupo en busca de tranquilidad.
Balbuceos y advertencias.
Como los humanos, los delfines tampoco
aprenden a comunicarse de un día para otro. Su lenguaje está compuesto de
silbidos y clics que realizan abriendo o cerrando los espiráculos, agujeros por
los que respiran. Durante el proceso de aprendizaje elegirán su propio nombre
en forma de silbido característico. No es éste el único medio que utilizan para
comunicarse: a través del espiráculo crean burbujas con las que, amén de jugar,
pueden indicar enfado o alegría, haciéndolas más grandes o más pequeñas.
Recogen conchas y piedrecitas, y se las regalan a sus compañeros en una pauta
de comportamiento que los científicos aún no han podido descifrar.
Pienso, luego me aburro.
El ser uno de los animales más
inteligentes del planeta hace que también se aburran con facilidad, razón por
la que podemos verlos con frecuencia echando carreras a embarcaciones, no
importa su tamaño. También están considerados los mejores surfistas, y alcanzan
una velocidad de nado de casi 60 kilómetros por hora. Así, pueden llegar a
saltar hasta 4,5 metros sobre la superficie del agua, lo que hacen no sólo para
alardear, sino también para ver lo que tienen por delante.
Sonrisa ambigua.
Como en los humanos, apunta Denise Herzing,
bióloga y directora del Wild Dolphin Project, los ojos del delfín pueden
reflejar sorpresa, escepticismo, inseguridad o curiosidad. Pero atención con
esa pretendida eterna sonrisa, propia simplemente del diseño de sus mandíbulas:
si abre la boca y enseña los dientes no está profiriendo una carcajada, sino
dando una señal de advertencia. Si además arquea el cuerpo, cual gato, se está
preparando para pelear. Son, además, presumidos: su piel reluce porque, entre
otras cosas, se exfolian. Para ello se rozan contra corales en lugar de
utilizar la ayuda de otros animales. Ahora los rusos pretendieron que fuera un
delfín el que llevara la antorcha olímpica en la inauguración de los Juegos de
Sochi. Tienen cabeza para ello, y corazón de seductor.
Fuente: Eva Dolla, El Mundo.
Si amas a los Delfines, debes ver este documental. Eso si, por favor sin ánimos de discriminar a los japoneses. En otras partes del planeta también los matan, o los explotan. Por suerte el mundo está cambiando, la gente de a poco está tomando conciencia sobre el papel que juegan los animales en la sociedad, y los Delfines en particular son animales sumamente inteligentes que lamentablemente son utilizados en delfinarios o como alimento. Ojalá esto que esta sucediendo HOY en DÍA quede en el recuerdo. PatoAlf.
Fuente: Eva Dolla, El Mundo.
Si amas a los Delfines, debes ver este documental. Eso si, por favor sin ánimos de discriminar a los japoneses. En otras partes del planeta también los matan, o los explotan. Por suerte el mundo está cambiando, la gente de a poco está tomando conciencia sobre el papel que juegan los animales en la sociedad, y los Delfines en particular son animales sumamente inteligentes que lamentablemente son utilizados en delfinarios o como alimento. Ojalá esto que esta sucediendo HOY en DÍA quede en el recuerdo. PatoAlf.
Frente de Liberación Animal MDP,
Argentina.
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