¿CÓMO LOGRAN UNA INMERSIÓN PROLONGADA?
Al igual que nosotros, todos los mamíferos acuáticos (lobos marinos, delfines, ballenas, etc) necesitan salir a la superficie para respirar y así, conseguir oxígeno. Los seres humanos somos capaces de aguantar la respiración por hasta un máximo de 6 minutos, en cambio, algunos mamíferos son capaces de permanecer inmersos en el agua por hasta más de 30 minutos. Esto es posible gracias a un conjunto de adaptaciones fisiológicas, conocido como reflejo de buceo, que permiten a estas especies maximizar la utilización del oxígeno por periodos prolongados.
El reflejo de buceo se presenta en todos los mamíferos pero se encuentra de manera especializada en los mamíferos acuáticos. En mamíferos no acuáticos, incluyendo seres humanos, es activado tan solo tras el contacto de la cara con el agua fría (< 21°C), la inmersión de otras partes del cuerpo no.
Como producto de la inmersión se genera una disminución constante en la cantidad de oxígeno disponible (hipoxia) y un aumento de dióxido de carbono (hipercapnia) que en conjunto crean una condición conocida como “asfixia”. Si la inmersión es prolongada y sobrepasa el metabolismo aerobio (necesidad de moléculas de oxígeno) se empiezan a acumular subproductos del metabolismo anaerobio (ácido láctico e hidrogeniones). Sin embargo, los mamíferos acuáticos se han adaptado para lidiar con periodos prolongados de asfixia.
Las adaptaciones incluyen una marcada disminución de la frecuencia cardiaca (bradicardia) pero con mantenimiento de la presión arterial, redistribución del flujo sanguíneo hacia órganos vitales (corazón, cerebro, placenta) y una restricción del mismo a los órganos viscerales, piel y músculos. Ocurre también una caída de la temperatura corporal que contribuye a una disminución del metabolismo, y por lo tanto, el menor consumo de oxígeno por parte de las células (el oxígeno es necesario para el metabolismo ya que es usado para transformar el alimento en energía dentro de las células).
Las ballenas son capaces de disminuir su ritmo cardiaco hasta en un 50%, y las focas, en donde el rango normal se encuentra entre 100 y 150 latidos por minuto pueden llegar hasta a 10 latidos por minuto durante el buceo. Incluso, los fetos de mamíferos marinos también muestran una disminución de la frecuencia cardiaca durante las inmersiones de la madre.
Todas estas adaptaciones permiten utilizar menor cantidad de oxígeno durante el buceo prolongado, pero, la principal adaptación al buceo se debe a la prevalencia de mioglobina, proteína almacenadora de oxígeno, en los músculos de los mamíferos marinos. Los niveles altos de mioblobina se encuentran presentes en mamíferos acuáticos adultos mientras que en jóvenes son más reducidos. Esto sugiere que los niveles de mioglobina van en aumento relacionados al desarrollo de la habilidad del buceo. Esta proteína provee un almacenamiento adicional que permite a los animales adultos bucear y mantenerse en las profundidades por largos periodos de tiempo sin tener que salir a respirar a la superficie.
M.V. Cristina Grau Monge
Directora de Bienestar Animal
Fundación Ballena Azul
PatoAlf. Frente de Liberación Animal MDP, Psicología.
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